iStock_000013827340XSmall

Al día de hoy, aún desconocemos las causas precisas del cáncer de seno. Los estudios indican que el cáncer de seno afecta mayormente a mujeres caucásicas, seguidas por las afroamericanas, latinas, nativoamericanas y las asiático- americanas y mujeres isleñas del Pacífico.

También indican que en términos de índices de mortalidad, las mujeres afroamericanas son lamentablemente más propensas a morir de de cáncer del seno, mientras que las latinas ocupan el cuarto lugar en términos de mortalidad.

Factores principales

Los dos factores de riesgo más importantes son el ser mujer y el aumento de edad. Según estudios, la ocurrencia del cáncer es menor en mujeres menores de 40 años y aumenta después de los 40 años de edad. La ocurrencia aumenta además después de haber cumplido los 70 años.

Para tener una mejor idea, cerca de un 95 por ciento de las mujeres diagnosticadas con cáncer de seno en los Estados Unidos tienen 40 años de edad o más.

Factores genéticos generales e historial familiar

En cuanto a los factores de riesgo genético, hay que mencionar que la mutación en los genes BRCA1 y/o BRCA2 son los más comunes. Sin embargo, es importante recordar que sólo del 5 al 10 por ciento de todos los cánceres de seno provienen de una mutación genética.

Varios estudios indican que algunas mujeres con mutaciones de BRCA nunca desarrollan cáncer de seno, mientras las mujeres que se someten a pruebas genéticas cuyos resultados indican que no tienen dichas mutaciones, aún tienen riesgo de desarrollar un tipo de cáncer de seno espontáneo.

También incrementa el riesgo cuando se tiene un historial de cáncer de seno en la familia. Mientras más miembros de la familia cercana tengan cáncer de seno, mayor es el riesgo. Estos parientes cercanos incluyen madres, hermanas, hijas y padres y cuanto más joven sea el pariente que desarrolló cáncer mayor riesgo existe.

Si algún pariente cercano hombre fue diagnosticado con cáncer de seno o cáncer de próstata, ello también puede aumentar el riesgo. Si el padre o un hermano desarrollan cáncer de seno, esto puede aumentar considerablemente el riesgo de cáncer de seno.

Otros factores

Además de los factores que hemos mencionado, hablemos ahora del carcinoma lobulillar in situ (LCIS). Esta condición hace que crezcan células anormales en los lobulillos del seno y aunque rara vez se transforma en cáncer, quienes tienen dicha condición tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de seno.

Según estudios, las mujeres con LCIS tienen de 7 a 12 veces más probabilidad de desarrollar cáncer en cualquiera de los senos. Cuando esto ocurre, el cáncer de seno que estas mujeres desarrollan con más frecuencia es el cáncer ductal invasivo.

LCIS es diagnósticado a través de una biopsia de seno. Las mujeres con LCIS deben hacerse un examen físico cada 6 a 12 meses y hacerse una mamografía todos los años. De esta manera, si se desarrolla el cáncer, puede detectarse a tiempo y tratarse de la manera más efectiva posible.

Otro factor que debemos considerar también es la alta densidad del tejido del seno. Nos referimos precisamente a la proporción de grasa y tejido en los senos que se ve en una mamografía. A mayor densidad existe una proporción mayor de tejido que de grasa, lo cual podría representar mayor riesgo.

Interesantemente, aunque este hallazgo ha sido comprobado, los proveedores de atención médica generalmente no siempre utilizan la densidad de los senos para calcular el riesgo de desarrollar cáncer. Esto se debe a que no existe un estándar común para medir la densidad de los senos. Si estas preocupada por la densidad de tus senos, pregúntale a tu doctor si tus resultados de mamografía indican que tienes senos densos. De ser así, habla con tu doctor sobre que otros exámenes de detección de cáncer de seno podrían ser adecuados para ti.

También debemos mencionar que la exposición a radiación o radiografía frecuentes en la juventud está igualmente relacionada al aumento en riesgo. Por ejemplo, las mujeres que fueron tratadas con radiación por la enfermedad de Hodgkin, o a las que se les hicieron radiografías frecuentes durante el tratamiento de escoliosis a una edad temprana, corren mayor riesgo. En general, este aumenta con el nivel de exposición y dependiendo de cuán joven era el paciente.

Los senos pueden estar sujetos a una variedad de condiciones que no están relacionadas con el cáncer. Algunas pueden incrementar el riesgo de cáncer de seno, otras no. Al evaluar el riesgo de cáncer de seno, estas se categorizan como enfermedades del seno benignas.

Las condiciones de los senos benignas, tales como los quistes, son enfermedades no cancerosas en las que las células se multiplican o proliferan.

Pero si bien no son enfermedades cancerosas en sí mismas, aún pueden representar un incremento en el riesgo de cáncer de seno, como ocurre con la hiperplasia. Esta condición hace que las células se multipliquen en exceso en los lóbulos o conductores de los senos. Se manifiesta además como hiperplasia normal y la hiperplasia atípica. En la hiperplasia normal, las células tienen una apariencia normal, mientras en la atípica, las células tienen una apariencia anormal. Las mujeres con hiperplasia normal tienen un ligero aumento del riesgo de cáncer de seno y las mujeres con hiperplasia atípica tienen mayor riesgo.

Asimismo, el tener carcinoma ductal in situ incrementa significativamente el riesgo de cáncer de seno invasivo. Tener ciertos tipos de cáncer en otras partes del cuerpo también aumenta el riesgo de cáncer de seno. Incluso, tener alta densidad ósea es un indicador de estrógeno elevado en la sangre y aumenta el riesgo de cáncer de seno.

Riesgos relacionados al estrógeno

Debemos mencionar que el estrógeno se produce principalmente en los ovarios y la exposición de la mujer al estrógeno a lo largo de su vida influye en el riesgo de desarrollar cáncer de seno. El comenzar la menopausia a una edad mayor aumenta el riesgo de cáncer de seno. Este riesgo mayor es probablemente debido a una exposición mayor a estrógeno durante la vida de la mujer. Una mayor exposición a estrógeno durante la vida se relaciona con un mayor riesgo de cáncer de seno. Por eso es que cuanto más tarde una mujer comienza la menopausia, más tiempo el tejido de sus senos ha estado expuesto a los estrógenos liberados durante el ciclo menstrual y mayor es su exposición al estrógeno a lo largo de su vida.

Cuando se tiene hijos, sin embargo, el cuerpo se manifiesta de manera compleja. Esto se debe a que con el primer embarazo tiene un “efecto doble” con respecto al riesgo de cáncer de seno. Inicialmente aumenta el riesgo a corto plazo y luego reduce el riesgo a largo plazo.

Al parecer, las mujeres que tienen su primer hijo a los 35 años de edad o antes obtienen un efecto protector al embarazarse. De primera instancia, el riesgo de cáncer de seno aumenta por 10 años luego del nacimiento de bebé. Luego, disminuye por debajo del riesgo que tienen las mujeres que no han tenido hijos. En otras palabras, cuanto más joven sea la mujer al tener su primer bebé, más rápidamente se beneficiará del efecto protector.

Por otro lado, las mujeres que se embarazan por primera vez cuando son mayores de 35 años de edad tienen un ligero incremento en el riesgo de desarrollar cáncer de seno en comparación con mujeres que no tienen hijos y las que tienen hijos a una edad más temprana.

Igualmente vemos un incremento en riesgo con las mujeres que recurren a una terapia de hormonas (estrógeno y estrógeno con progesterona) después de la menopausia. Es por eso que para decidir si van a utilizar reemplazo hormonal después de la menopausia, las mujeres deben consultar con su proveedor de atención médica acerca de los riesgos y beneficios.

Otro riesgo relacionado con el estrógeno es el tener el periodo antes de los 12 años, ya que aumenta el riesgo. También lo vemos en el uso actual o reciente de anticonceptivos. Este aumenta ligeramente el riesgo, aunque podría disminuir cuando se interrumpen las pastillas y se vuelve a ser normal después de diez años.

Numerosos estudios indican también que tener sobrepeso o subir de peso después de la menopausia incrementa el riesgo. Otros indican que tener sobrepeso antes de la menopausia puede reducir el riesgo. Pero el sobrepeso debe evitarse a cualquier edad, ya que las mujeres con sobrepeso durante o antes de la menopausia tienden a conservar el peso extra después de entrar en la menopausia.

También debemos considerar como riesgo el tener niveles elevados en la sangre de una hormona llamada andrógenos después de la menopausia. Se cree que podría estar relacionado con el aumento de peso o con tener sobrepeso, ya que luego de la menopausia, la mayor parte del estrógeno en la sangre se produce en el tejido graso.

Factores en el estilo de vida

Entre la variedad de factores de riesgo, no podemos olvidarnos tampoco de considerar nuestro estilo de vida.

Varios estudios muestran que debemos cuidarnos también de beber alcohol en grandes cantidades. El alcohol no sólo aumenta el riesgo de cáncer de seno, sino que el riesgo aumenta a medida que se aumenta la cantidad de alcohol consumida. Para esto, se recomienda a las mujeres limitar el consumo a menos de una bebida al día.

El ejercicio, por su parte, es una consideración igualmente importante. Estudios recientes demuestran que puede éste puede disminuir el riesgo de cáncer de seno.

Además se ha encontrado que dar pecho pudiera brindar a mujeres antes de la menopausia una protección tanto contra los tumores con receptores de estrógeno positivos como negativos. Numerosos estudios indican que las mujeres que dieron pecho por un tiempo total de un año durante su vida tuvieron menos probabilidades de desarrollar cáncer de seno, en comparación a aquellas que nunca dieron pecho. Mientras más haya sido el tiempo de lactancia durante la vida, mayor parece ser el beneficio de protección.

También dentro de los factores relacionados al estilo de vida, debemos considerar a las mujeres de nivel socioeconómico más alto. Muchas de estas mujeres tienen mayor riesgo, por haber decidido no tener hijos, por haberlos tenido a una edad mayor o por tener más probabilidad de usar anticonceptivos orales u hormonas después de la menopausia.

Envíales un mensaje ahora recordándoles lo importante que es para ti que se cuiden y protejan.

Un cáncer de seno detectado y tratado a tiempo tiene un 99% de posibilidades de sobrevivencia, sin embargo detectado tarde sólo un 23%. Comprométete a que todas las mujeres que amas se hagan un examen de seno.